AMLO y los escándalos de un ‘gobierno’ que aún no gobierna

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

La revista ¡Hola! es sinónimo del periodismo rosa tan gustado por la aristocrática y adinerada clase política mexicana. Enrique Peña Nieto, su esposa y sus hijas, aparecieron en siete ediciones de su arribo a Los Pinos. El gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, los Salinas de Gortari, los Fox-Sahagún, el senador panista, Javier Lozano y hasta la misma Margarita Zavala cumplieron el sueño de verse en las coloridas páginas de tan afamada revista de corazones.

En fotografías de la revista española apareció la primera huella de la llamada “Casa Blanca”, la tormentosa historia que puso de rodillas a Peña Nieto, el origen del deterioro de su imagen pública de la cual no pudo recuperarse. Aquel reportaje titulado “la primera dama en la intimidad” se originó cuando una avezada periodista del equipo de Carmen Aristegui hojeó la revista en la fila de un supermercado y frente a las fotos, se le ocurrió averiguar sobre la residencia de tan finos acabados donde posaba la primera dama.

El nuevo escándalo asociado a la revista ¡Hola! y otro político mexicano no se trata ni por asomo de alguna sospecha de corrupción ni desvío de dinero público. Sí en cambio exhibe la corrosión de una clase política, ya no priista sino la morenista, que se desvive por hacer público un acto privado que pudo trascender sin sobresalto alguno.

Por ahí alguien escribió una frase ad hoc y puntual para el caso; “una cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones”. César Yáñez, acaso el más leal de quienes por más de dos décadas han seguido a la sombra de Andrés Manuel López Obrador, ha manejado la prensa del tabasqueño. Le atribuyen ser el creador de la imagen de un político de costumbres austeras. Ahora es el responsable de poner en duda el discurso que los llevó a Los Pinos: La austeridad.

López Obrador y sus colaboradores tomarán el gobierno dentro de ocho semanas, el primero de diciembre. A cada crítica, sus seguidores se han encargado de recordar esa fecha, cual más efectivo recurso para eludir culpas y acusaciones. Es cierto (que AMLO todavía no es gobierno), como también es cierto la preocupante suma de tropiezos cometidos por el equipo y legisladores morenos. Lo que bien pudieran ser considerados llamados de alerta, los leales a la causa lo asumen que la respuesta de enemigos y oportunistas. La boda puede ser momento para reflexionar a fondo.

Este fin de semana se reportó violencia en algunos foros ciudadanos organizados por el equipo lopezobradorista en algunas ciudades del país. La violencia obligó cancelar foros educativos y foros por la Pacificación y reconciliación. Pareciera asomarse una andanada de crisis en los trabajos preparativos.

Es sin duda la boda de César Yáñez el mayor golpe a un “gobierno” que todavía no gobierna. El líder había implorado a sus colaboradores someterse a un régimen de vida austera. Lo extraño es que su jefe de prensa, ya nombrado como el futuro coordinador general de Política y Gobierno no lo entendió así y el antepasado fin de semana cuyo dispendio fue narrado a media semana en 19 páginas a todo color de la revista española.

Y no. No es ningún debate en función de si se gastó dinero público. Quién sabe si la boda se financió con dinero ahorrado por Yáñez en los tiempos que fue funcionario en el gobierno de la Ciudad de México cuando su líder fue jefe de la ciudad. La novia y ahora esposa de Yáñez tiene fama de ser dama adinerada. Ella, Dulce María, la empresaria Silva Hernández, se dio a conocer cuando fue encarcelada en marzo de 2016 por acusaciones relacionadas a “operaciones con recursos de procedencia ilícita”. Su permanencia en la cárcel fue de 15 meses. Si se gastó dinero de la novia y es sucio, corre en favor de Yáñez.

Algo tiene la política que atrapa a personas a tal grado de transformar conductas y modos. Cuando los fastuosos reportajes de los Peña Nieto, los Velasco y Anahí de Chiapas, nuestros amigos los morenos se daban gallo al escribir sus opiniones. Hoy, no defienden la boda de Yáñez pero se guardan sus opiniones.

Las 19 páginas dedicadas por el Hola al evento es un exceso y eso es lo que más daña la propuesta de la austeridad. El viejo vocero de López Obrador ha sido la cadena más débil del eslabón moreno. Experto y hábil en el manejo de medios, no pudo advertir el daño al proyecto. No se le exige haber cancelado ni posponer su boda. No. Nadie le sugiere ocultar su sociedad conyugal. Pero pudo ser prudente y mesurado en muchos y los más diversos aspectos. La grosería y el insulto está en el despilfarro de una fiesta privada convertida en un suceso público precisamente para presumir la capacidad de dispendio en el gasto. Es como presumir riqueza, poder de gasto, frente a millones de mexicanos que a duras penas tienen un peso para comer.

López Obrador ha pedido a futuros secretarios y a legisladores de Morena ser mesurados al momento de gastar el dinero público. En las primeras semanas perdió el control de sus diputados pues estos se mueven en sentido contrario. Días atrás aprobaron asignarse más de 200 mil pesos, dinero de dietas, aguinaldos y otros “derechos”. Tampoco hay control en la organización de los foros ciudadanos. En el último foro educativo en Acapulco las diferencias de los maestros se resolvieron a sillazos y cubetazos.

Lo inexplicable es el escándalo de la boda. Es un escándalo mediático justo el ámbito en el que se supone se mueve como pez en el agua César Yáñez. Más allá de dilapidar una fortuna en langostas y demás botanas, dinero lícito o ilícito, lo revelador e indignante fue el abuso mostrado en las 19 páginas de la revista ¡Hola! dedicadas a la crónica del evento.

Nosotros acá supimos de la existencia de la opulenta revista rosa por ser la preferida de Eva Contreras Sandoval. El matrimonio Fernando González Corona-Eva Conteras ya nadaban en la abundancia. Ignoramos si el matrimonio alguna vez pudo tener acceso a publicar ahí sus eventos sociales. Era uno de los sueños.

Si no es por el escándalo ya internacional provocado por la publicación de la revista rosa muy poco se supiera de la boda del asesor de AMLO. López Obrador aparece en la portada y ni modo que eso no haga público un evento privado.

Uno de los eslabones más débiles de la república austera ha sido roto por la frivolidad de la prensa rosa. No fue un golpe a la corrupción como le ocurrió a Peña Nieto que de un reportaje de las páginas del ¡Hola! se desprendió el tufo de la corrupción de la Casa Blanca.

El último de las siete apariciones de una dama del clan Peña Nieto apenas ocurrió tres semanas antes. Fue la Paulina y su último deseo de vivir sus últimas fiestas patrias, ataviada a la alta moda desde el Palacio Nacional. La última imagen de la familia presidencial priista será esa, la vista en la prensa rosa. Y la primera imagen de la nueva familia presidencial, la de López Obrador y sus amigos ya circula en 19 páginas a todo color.

Uno de los debates más apasionados de chairos y contrachairos apunta precisamente a cuestiones como el que nos atañen es este espacio. Quizá Yáñez quiso vender el mensaje de ser él un apasionado de la república amorosa, también parte del discurso presidencialista de AMLO. Esa duda estará por disiparse. Más bien, la condición humana coloca al periodista en posición de ser un tipo irresistible a los defectos de la frivolidad y la vanidad. Y como la frivolidad y vanidad van de la mano del narcisismo y los egos, ni AMLO ni Yáñez advirtieron que el mundo se les venía encima.

Así las cosas, una boda ha puesto en jaque la proclama de la austeridad de la nueva república. Cuántas veces López Obrador repitió el discurso de poner ellos en casa el ejemplo de vivir con la austeridad del pueblo empobrecido. “Un pueblo pobre no puede tener un gobierno rico” es una de las frases más repetidas por el lopezobradorismo. Todo indica que tal vez se imponga una política austera. Pero de que vamos a tener gobernantes ricos, millonarios, con el gusto de presumir la opulencia y vivir en la frivolidad, los vamos a tener.

Revolcadero

Por cierto, la pregunta del millón de todo vallartense apunta hacia la diputada federal del Movimiento de Regeneración Nacional, Lorena Jiménez Andrade. Quieren saber si la maestra rechazará tomar ese “aguinaldo” navideño de más de 200 mil pesos que se le entregará en diciembre próximo cuando apenas sume cuatro meses de trabajo legislativo. Los apostadores de casino se inclinan en favor de que la maestra agarrará el dinero. Total, lo aprobó la mayoría de los diputados y la maestra Lorena es parte de esa mayoría. Los apostadores juegan a la segura.******  Y el que se fue a la pesca este fin de semana fue el gobernador electo, éste del Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro. En un video dominguero presentó a Carlos Pizano Ramos. Sí, es el mismísimo priista que a principios del año pasado fue elegido presidente estatal del ex poderoso PRI y que cuando se trató de asignar las candidaturas plurinominales, fue el primero en autoapuntarse. No deja de impresionarnos que dado el palo al PRI salen muchos a decir que ya se sabía de esa complicidad del diputado local. De ese tamaño ha de ser la disciplina tricolor, autoimpuesta que les impide aceptar, señalar y denunciar traiciones y traidores.******La tormenta del domingo hizo aguas las fiestas patronales de Las Juntas. Antes del inicio de ese novenario festivo ocurrió una rebatinga entre el cura del lugar y autoridades delegacionales. Las partes peleaban el derecho de otorgar los permisos a interesados en vender las espirituales aguas espumosas, cantaritos y botellones de alcohol. La famosa Nena Luquín pedía su permiso para vender en su tienda de abarrotes “Juan Carlos”, negocio situado a una cuadra de la plaza. El representante de la iglesia exigía el ingreso por ese y otros permisos, a sus sagradas arcas. Del otro lado, Paco Arreola y Jaime Pérez también querían su una última entradita. Total, que en Las Juntas, otra vez se consagró esa bebida espiritual y al final todos felices.

 

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