El caso de las regidoras “mochilistas” y la que cobra sin trabajar

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

María Inés Díaz Romero

“Qué perro, la verdad. Con el simple hecho de meter a Oscar nos tumbaría muchisísimos votos”, nos dijo un militante del Movimiento Ciudadano en las horas que en Guadalajara se finiquitaban las negociaciones del reparto de regidurías.

Ramón Guerrero Martínez no daba tregua y si le vetaban un nombre, él se sacaba de la manga dos, tres nombres más. Uno de esos nombres fue el de María Inés Díaz Romero, la dama que tiene en jaque a todo el MC y amenaza la imagen del partido, del gobierno municipal y también atenta contra la credibilidad y liderazgo del alcalde Arturo Dávalos.

María Inés Díaz es una de las tres damas que por obra y gracia del motejado de “el mochilas” son ahora regidoras. Causa asombro el número de mujeres alineadas al mochilismo. Cuando aquellas cansadas negociaciones en Guadalajara, se mencionó el nombre de Olivia Arteaga, quien en el gobierno mochilista se desempeñó como administradora de los mercados municipales.

Más damas enmochiladas: las ex regidoras Bellani Fong y Susana Rodríguez; Ariadne “la nena” Luquín, Iris Ulloa Godínez.

Cuando la infame fama pública del ex secretario particular de Ramón Guerrero, Oscar Ernesto Pérez lo puso fuera de la jugada, ofreció más nombres pero a todos los reprobaron. El único aprobado fue Adolfo “el grinch” López Solorio.

Al cuarto para las doce, de Guadalajara llegó el borrador de la planilla del MC. Tres damas vinculadas al mochilismo aparecieron. Además de María Inés Díaz, ocupando la décima y última posición, Alicia Briones Mercado y María del Refugio Pulido Cruz. Las últimas, se registraron en la posición número dos y sexta respectivamente.

Alicia Briones

El perfil de las María Inés Díaz, Alicia Briones y Cuquita Pulido parecía más atractivo y convenció a los negociadores. En las pláticas, invariablemente participaron el propio Enrique Alfaro, el dirigente estatal del MC, Guillermo Medrano, Jorge Vizcarra (en calidad de delegado especial del MC en Puerto Vallarta), Ismael del Toro Castro (ex alcalde de Tlajomulco y ahora alcalde de Guadalajara), Ramón Guerrero y Arturo Dávalos.

Desde aquellos momentos se supo que las tres damas representaban intereses perfectamente definidos; primero los de Ramón Guerrero y su grupo, y luego los de la familia. Aquí y en Guadalajara, habían sido vetados los aferrados operadores de la corriente mochilista y entre éstos estaba Oscar Pérez, el esposo de María Inés. La esposa de Dagoberto Alarcón mereció mayor atención cuando “el mochilas” puso su nombre en la mesa. Es familiar del Víctor Bernal y también prima de los hermanos Escobedo Pulido, Pedro, Toño “el pirata” y Rodolfo, aquel contador pillado al arranque de la administración Fernando González Corona con la mano en el cajón.

Cuquita Pulido

Quién sabe si los dueños del MC creyeron que inscribiendo en la planilla a Cuquita Pulido tendrían el apoyo de los primos Escobedo Pulido. Los hechos lo niegan. Es más, en realidad, ni siquiera Cuquita Pulido trabajó en la búsqueda del voto. Prefería irse al cerro y jamás ocultó su desdén a Dávalos y a toda la planilla naranja.

Entonces, si en plena campaña electoral, las tres damas enmochiladas no mostraron interés ni realizaron trabajo electoral no debería asombrarnos el desinterés a la responsabilidad de ser regidor. A las damas no les costó ni una sola gota de sudor. Creemos que tampoco les costó un peso.

María Inés armó la gorda desde la primera semana. Un sector de la sociedad vallartense, sobre todo animadores de la política, se indignaron cuando la dama prefirió despachar en su empleo de ejecutiva en la agencia de autos nuevos Ford. Ella no se desbocó por el salario de 70 mil pesos, el salario de un regidor. Simplemente le agrada la comodidad y el confort de su empleo.

Está claro que María Inés en ningún momento buscó un cargo de representación popular. Está en posición y en su derecho de reclamarle, primero a su esposo Oscar Pérez y luego a Ramón Guerrero. Uno de ellos, o los dos, la metieron en un embrollo y si no atina a dar una decisión acertada, los vallartense no se la van a perdonar.

Oscar Pérez y María Inés Díaz

Ni se observa pecadillo criminal el de la mujer de Oscar Pérez. Puede cobrar el cheque completo con su sola asistencia a las sesiones convocadas al pleno del Ayuntamiento. Dijo que será regidora de medio tiempo. Eso es ambiguo. Que no se preocupe por cuatro horas al día. Que no asista ningún día, a excepción de cantar “presente” en cada sesión edilicia.

Eso, cobrar sin “trabajar” en la oficina, los vallartenses no le van a perdonar porque no votaran por Dávalos y su planilla. Ahí está María Inés. No es una representación honorífica. Se le paga y bien pagado. Será una regidora de medio tiempo laboral. En estricto sentido legal, no roba al pueblo pero en el sentir popular, comete un “atraco” si reta al pueblo con su indecisión de mantener los dos trabajos.

El caso de las tres damas regidoras enmochiladas representa un duro golpe al MC. El alcalde Arturo Dávalos pagará el costo. Ramón Guerrero no planea dar la cara. Él es el mayor responsable de éste pataleo político.

Arturo Dávalos Peña

No es necesario consultar a Dávalos ni a nadie de su equipo para verificar que ellos son los primeros indignados con la atrabancada posición de la esposa del ex secretario del “mochilas”. Dávalos mantendrá un silencio cómplice porque se asume como un político de la alta escuela, políticos graduados en donde el compromiso y la palabra se honra, no se traiciona.

Al principio citamos algunos episodios de las negociaciones para la planilla de munícipes, cuando desde la posición de “candidato”, Dávalos pataleó, discutió, rechazó, se opuso a las propuestas de “el mochilas”. Debió enfadar que apenas le echaba para atrás un nombre, Ramón Guerrero le salía con una retahíla de nombres de esposas de algún colaborador suyo. No fue un día. Fueron por lo menos tres semanas de fastidiosas, engorrosas y chinchorreras pláticas en Guadalajara. Como para acabar agotado una madrugada, y ya desganado soltar un “ya pues, ándale, pon a tu mami”.

Las tres regidoras enmochiladas son por sí mismo un atentado a la política en su esencia. Por excesos y abusos de esta naturaleza, los electores vallartenses, de Jalisco y de todo el país, han echado del poder a priistas y panistas.

El reclamo ciudadano es a la regidora María Inés pero de sus yerros es corresponsable su partido el MC y la propia administración municipal.

Ramón Guerrero Martínez “El Mochilas”

Ahora, también hay un daño irreparable de la empresa que emplea a la regidora. Un empleado de tiempo compartido no rendirá jamás resultados de cualquier trabajador de tiempo completo. Si la agencia Ford le aceptó María Inés trabajar media tiempo y mantenerle inalterable el sueldo no hay ningún problema. Por nosotros que le dupliquen el salario y estimulen a la doña. Estaríamos ante el caso de una empresa privada modelo, única en Puerto Vallarta. Pero no, la iniciativa privada vallartense no se distingue por ser así de generosa con sus trabajadores.

Pagarle tiempo completo a un servidor público por trabajar medio tiempo, si motiva el cuestionamiento ciudadano. Las lagunas jurídicas de los entramados legales juegan en favor de cualquier regidor, en este caso regidora, que pique a viborilla pretende cobrar su jugosa quincena con solo ir y hacer sombra a las sesiones del Ayuntamiento. También el ciudadano tiene derecho a recriminarle el sueldo a su “representante” popular. También pueden “castigarla” y castigar a su empresa, la agencia Ford.

Revolcadero

Eduardo Martínez

Vaya. Que el regidor reelecto por el Movimiento Ciudadano, Eduardo Martínez Martínez se sirvió con la cuchara grande y en Ixtapa designó él a los cuatro coordinadores de sector. En honor a la verdad, nos dieron los cuatro nombres y como tres de los cuatro nos resultaron ser totalmente desconocidos, nuestra memoria solo pudo retener a uno de los cuatro nombres. Se trata de Ramón Chavarín, un viejo conocido por muchos años que nos llamó la atención cuando vimos por primera vez su rostro al lado de Arturo Dávalos y otros funcionarios. Eso sí, en campaña Chavarín se ganó la chamba pues fue uno de los pocos promotores del MC que trabajó de noche y de día en su camioneta nueva estaquitas repitiendo en su bocina la cancioncita del ya afamado morrillo huichol. El otro nombre retenido en nuestra decadente memoria es Jesús Manuel Fonseca, quien ya había trabajado en el sector 4 (Banús, Verde Vallarta, Tamarindos, Costa Dorada, Villas Ixtapa). Total, que ni para coordinar uno de esos sectores consideró al Chéfero Ramírez.****** A últimas fechas, las miradas de atención están hacia el desarrollo del Grupo Vidanta a orillas de la desembocadura del Río Ameca. ¿Por qué? Porque la creencia popular cree hallar en los trabajos de ampliación la respuesta al aparente éxodo de cocodrilos de su hábitat natural. Los saurios han invadido rincones de los ríos y alarman a quienes los considera una amenaza. De vez en vez se observan ejemplares a nado libre en las aguas de la bahía. Deducen que los cocodrilos son ahuyentados por las pesadas máquinas que escarban en las aguas del río para ganar terreno. La invasión humana es la causa por la que esos animales abandonan su hábitat. Son afirmaciones temerarias, sin mucho sustento. Lo cierto es que la convivencia humanos-cocodrilos no se logrará de la noche a la mañana. Hace falta mucha información. Entonces, lo urgente es implementar un plan, uno que haga más cordial, amigable y placentera la relación de estos seres.****** Por cierto, mientras eso sucede, el Grupo Vidanta de Daniel Chávez ya tiene avanzado su proyecto de aterrizar en Puerto Vallarta su Home Port. Es decir, convertir las instalaciones portuarias en una terminal desde donde parten y regresen los monumentales cruceros a un recorrido que tentativamente pudiera ser Mazatlán Puerto Peñasco, Los Cabos, al norte, y al sur, Manzanillo y Acapulco. El parque de diversiones tematizado Cirque du Soleil encuadra en este ambicioso proyecto, el que por cierto, es un sueño largamente acariciado por los prestadores de servicios en toda la Bahía.

 

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