El embate de “morenos” que amenaza al PRI y asusta a ‘mochilistas’

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz /

El jueves 17, dos días después de la visita de Arturo Dávalos Peña a Las Palmas su coordinador general de campaña, Diego Franco Jiménez, regresó a la zona rural con la misión de avisar el fin de la primera fase de la campaña y pasar a la fase dos.

En Las Palmas, Diego Franco debió tomar nota de la división y confrontación de las brigadas naranjas. En el Movimiento Ciudadano y los equipos de campaña de sus candidatos están encendidas las alertas y le ponen especial atención a la visita de este martes 22, de Andrés Manuel López Obrador.

En términos generales, el escenario electoral para el candidato del MC a la alcaldía es optimista pero no hay relajamiento. Tienen tres encuestas y en cada sondeo Arturo Dávalos dobletea al segundo en la lista de preferencias. Pero ha visto con cierta preocupación que la candidata morena, Laurel Carrillo Ventura se le trepa cada vez más al abanderado del PRI, Roberto González Gutiérrez. Morena se equivocó al seleccionar a su candidata pero el tricolor cometió un error mayúsculo. Ellos disputan el segundo lugar.

Los focos de alerta se encendieron desde el arranque de campaña en los cuartos de guerra de los candidatos del MC a las diputaciones. Todas las mediciones indicaban al principio que Ramón Guerrero Martínez y Luis Munguía enfrentaban una recia competencia y que en determinadas zonas geográficas, César Abarca y la maestra Violeta Becerra Osoria estaban arriba en las encuestas. En las últimas dos semanas, los traking poll empezaron a dar resultados alentadores en el war room mochilista. Una serie de errores de César Abarca y aciertos en la campaña equilibraron la balanza.

En la gira rural de Diego Franco, ocurrió un encerrón en la casa de Gabriel Ávalos, tío por cierto del ex regidor enmochilado, Oscar Ávalos Bernal, en donde bien pudo advertir el problema central del MC. Sin perder el glamour de su estilo clásico altanero, arrogante y sobrado, el operador político de Dávalos llamó a los brigadistas para avisarles que se ponía fin a la primera fase de la campaña y se iban a la fase dos. Naturalmente, así como hubo reconocimientos, también hubo regañadas. Ordenó dejaran ya de pegar propaganda. Eso ya no funciona, dijo.

En Las Palmas, no se puso en tela de duda el resultado dado por el coordinador general, David de la Rosa Flores. Alguien ya en la calle acusó de flojo al refuerzo enviado de Ixtapa, “el cachis”. Pero eso es pecata minuta.

En la casa de Gabriel Ávalos, José Manuel Gutiérrez pidió hablar cuando se hacía una evaluación del trabajo. “Aquí el único compromiso es apoyar y votar por Arturo Dávalos. No por los demás candidatos”. Franco no le replicó su intervención. Su equipo trae números favorables en Las Palmas y en toda la zona rural, Ixtapa y Las Juntas hasta en todas las rancherías.

José Manuel Gutiérrez fue delegado municipal en la administración de Salvador González Reséndiz y priista hasta hace algunos meses que saltó al MC y viste de naranja. Es del grupo político de su tío Pancho Gutiérrez de León, priista de toda la vida pero que esta vez, apoyará a Dávalos. Solo a Dávalos, ni a Guerrero ni a Munguía. Es el mismo grupo de Alfonso Zamora, alias “el tejuinero”, Rosendo Curiel, en donde trabaja el otro hermano, Carlos Gutiérrez. Si le preguntan a César “Lucas” Langarica, él puede dar más informes de quien es “el tejuinero”.

Destacamos lo ocurrido el jueves pasado en Las Palmas precisamente porque algo muy parecido ocurre a lo largo y ancho del municipio. Los candidatos naranjas resisten los embates de los morenos pero sus activistas siguen trenzados en sus camorras personales. Está el entendido de sus candidatos, un acuerdo de la elite naranja, que todos van a trabajar por sus tantas “aguilitas”. Escuchamos los discursos de los candidatos, de Arturo Dávalos, Ramón Guerrero y Luis Munguía, y todos piden a sus seguidores hacer campaña y votar por todas las “aguilitas”. En los mítines no se nota la división. Pero de uno y otro lado, activistas, promotores y brigadistas se dedican a hacer campañas y contracampañas.

Unidad, lo que se dice unidad, no la hay en el MC. Cuando la visita de Dávalos en la colonia Las Flores, platicaba doña Manuela Ramos, la longeva presidenta de la colonia Idipe, que el error viene desde que el partido permitió la carnicería en la que se convirtió una eterna precampaña interna. Una de las hijas de doña Manuela, Socorro, se distinguió todo el tiempo por su apasionado mochilismo. Doña Manuela enfermó de sus preocupaciones. En la medida de sus posibilidades respaldó a su amigo Arturo.

Damos la razón a Doña Manuela. Con sus limitaciones alcanza a entender que el MC erró al permitir que los bandos de Dávalos y del dúo Guerrero-Munguía se agredieran y agraviaran, se ofendieran e insultaran hasta el cansancio. Guerrero adoctrinó a los suyos con el engaño. Sabía que ninguna medición de popularidad lo ponía arriba de Dávalos. Les repitió cientos de veces que él sería el candidato y hasta se puede presumir que aprovechó debilidades mentales de sus seguidores. Se rodeó de tantos mamacallos y borricos, tipos de bajo nivel intelectual y nulo poder de razonamiento -como por ejemplo Víctor Manuel Aréchiga  “el cachis” y Javier “el pitas” Pelayo- que atraídos por sus ambiciones personales le creyeron la promesa de convertirlos en regidor.

Las afrentas y ultrajes naranjas son heridas que no sanan. Al final, el gran derrotado fue Ramón Guerrero y Luis Munguía. El último tiene miedo fundado de ser derrotado por la maestra Violeta Becerra. Guerrero también está asustado pero apuesta a su alianza con el PRD y el PAN. Suma cada voto azul y amarillo y concluye que ganará a Abarca.

Ahora, Guerrero y Munguía no deberían ningunear a los candidatos morenos. Para suerte de ellos, y también de Dávalos, AMLO y Morena hicieron de su proceso de selección de candidatos una tragedia que los sacó de la jugada. Las mediciones ponen en igualdad de fuerzas al PRI y a Morena, seguidos muy de cerca por el PAN. Pero los morenos están muy por debajo de los naranjas. Dos a uno abajo.

Desdeñar a los morenos no es recomendable. Hay otro adoctrinamiento de los seguidores de López Obrador que en las redes sociales atemorizan e intimidan al más bravo de los fans de Ricardo Anaya o de Meade. Para atorarles, solo el amigo “Lucas”. Los seguidores de Dávalos, afortunadamente no tienen razones para caer en ese juego violento. Van demasiado arriba como para distraerse en pleititos digitales. Los mochilistas ya pueden encender sus veladoras. La visita de este martes 22 del “ya sabes quién” pudiera empujar a la maestra Lorena Martínez y formar una pinza con Abarca hasta asfixiarlo.

Revolcadero

Antes y después del encuentro en Las Palmas, Alfonso “el tejuinero” Zamora ha confiado a sus amigos que ya está negociada la delegación municipal de Las Palmas y él será el bendecido. Su compromiso es nomás apoyar con todo a Arturo Dávalos, ganar la elección en aquella demarcación y listo. Y bueno, si a estas vamos, en Ixtapa, el coordinador general de la campaña naranja, Eduardo Martínez también ha confiado a sus íntimos que él será el dueño único de la delegación. Naturalmente, ganada la elección, “Lalo Croc” será regidor pero llevará mano para designar al próximo delegado municipal. Y siendo así, ni que se caliente Víctor Manuel “el cachis” Aréchiga. Se ha de lamentar haberle abierto las puertas de Ixtapa a “Lalo Croc” pues se convirtió en su más acérrimo enemigo político. Más que David de la Rosa quien lo recibió en el equipo de brigadistas naranjas de Las Palmas. Pero en Ixtapa le dijeron que ahí no lo querían, que ahí nomás los chicharrones de “Lalo Croc” truenan.**** Este martes viene a Puerto Vallarta, Andrés Manuel López Obrador. El domingo participó en el debate de los cuatro candidatos a la presidencia del país. Dirá haber ganado el debate fronterizo y repetirá “este arroz ya se coció”. Por el tono victorioso de sus mensajes todos los presidenciables son iguales y López Obrador es como los demás. Jamás nadie acepta haber perdido, cometer errores o asimilar que otro fue superior en los debates. También son iguales en la productividad de propuestas que habrán de solucionar todos los problemas del país. Asombra que todos tengan su varita mágica y con esa magia detener la escalada de alzas, bajar precios, también la gasolina, la luz el agua, la canasta básica, etc. En este país, ni partidos ni gobernantes asumen responsabilidades de las caóticas crisis que azotan al país. Pero todos poseen la fórmula para dar “soluciones para siempre”. Eluden la realidad con frases tan huecas como “acabaré el hambre acabando con la corrupción”; “combatiré a la delincuencia con cero corrupción”. Puras mentiras, mucha palabrería, demagogia pura. Está el ejemplo de una conocida empresaria con negocios en la región invitada a ser candidata plurinominal a una diputación local en Nayarit. Fue a las oficinas Morena y le avisaron de la cuota apagar: 40 mil pesos y la mitad del salario. Dio las gracias y se regresó. Fue un hijo de AMLO quien la atendió.*******Apenas pasaron minutos del término del debate y en la noche se pusieron a circular supuestos encuestas y sondeos asumiéndose como ganador alguno de los debatientes. Hubo puros ganadores. No hubo ningún derrotado. Se leyeron teorías en donde Ricardo Anaya “ahora sí noqueo a AMLO”. Otras encuestas sostenían que AMLO salió victorioso. Meade no desmereció el triunfo. Tampoco Jaime Rodríguez “el bronco” perdió. Lo cierto es que Andrés Manuel López Obrador quedó exhibido como un candidato sin capacidad para debatir. No está preparado para exponer ideas ni propuestas, ni tampoco tiene capacidad para explicar una idea ni propuestas ni mucho menos contrastar sus ideas con las ajenas. En los ojos permitía ver un cansancio en grado de preocupación, como si hubiera ido a un velorio la noche anterior. Pocas veces se levantó de su asiento, una de esas veces cuando sacó su cartera y esconderla de Anaya. Anaya reivindicó su talento de buen y filoso orador. Meade, más desenvuelto y seguro. Estos dos se prepararon. AMLO prefirió echar mano de sus rollos. “El Bronco”, desparpajado y ocurrente. Disfrutó hacer enojar al “ya sabes quién”.

 

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