El futuro de sindicatos y líderes “charros” en el gobierno de Amlo

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Ya antes, alguna vez me referí al asombro personal cuando revisé la declaración patrimonial del jerarca obrero, Rafael Yerena Zambrano. Imposible recordar con precisión sus propiedades declaradas pero eran dos o tres decenas; terrenos rústicos aquí y en el sur de Nayarit, residencias y departamentos en ciudades más allá de Puerto Vallarta. Algunos de sus bienes eran vehículos.

Fue la primera declaración al tomar posesión como vicepresidente municipal en el trienio 1992-1995. Solicité copia pero la secretaria como que se me espantó y se negó. Hizo bien pues aquella relación de bienes es confidencial.

Aquí en Puerto Vallarta, en todo Jalisco, Rafael Yerena es acaso el mayor ejemplo del poder, político por un lado, y poder económico que un individuo es capaz de acumular bajo el escudo de un sindicato.

La mañana de este miércoles dediqué algo de tiempo a escuchar la entrevista a quien presentaron como futura Secretaria del Trabajo en la administración de Andrés Manuel López Obrador, Luisa María Acalde Luján. Me atrajo el interés el momento de hablar de las relaciones con los sindicatos.

Como hace 18 años atrás, cuando Vicente Fox Quezada iniciaba su gestión, existen grandes expectativas sobre el rumbo que dará a su gestión López Obrador. El trato al sindicalismo, o mejor dicho, a los líderes sindicales, perturba a propios y extraños. Los chairos del lopezobradorismo desean acaben con esos que creen monstruos y parásitos de los obreros, el peor de los males de la clase política del país.

Ya pasaron 12 años que Fox dejó la presidencia de la república pero le siguen reclamando haber dejado intacto a los sindicatos. Fox, como Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto se asociaron a los líderes del sindicalismo y solo atacaron a quien cayó de su gracia. Ahora que ha sido absuelta de cargos judiciales y liberada Elba Esther Gordillo, se impone la creencia de haber sido la maestra perseguida y echa presa por razones políticas.

El sindicato es sin duda la mejor forma organizacional de los trabajadores cuyo objetivo y propósito es la defensa de sus intereses profesionales, económicos y sobre todo laborales. Su asociación está propensa a la rectoría del gobierno, que establece determinados requisitos y reglas para constituir el sindicato. La representación sindical tiene entre sus atribuciones negociar con las empresas el salario. Es ahí en donde se complica el compromiso y lealtad de sus líderes. Por lo regular, ahí empieza la corrupción del “líder”.

En algún momento el ejemplar sindicalismo mexicano entró en decadencia. Surgieron los líderes “charros” y se multiplicaron los llamados “sindicatos blancos”. No se sabe de estudio que siquiera se aproxime a saber el cálculo real de a cuánto asciende el dinero que se mueve entre empresa y sindicato en tiempos de revisar el nuevo contrato colectivo de trabajo. Ni los trabajadores “representados” tienen idea del dinero que va a manos del líder sindical a cambio de bajar la propuesta del sueldo a fijar para el siguiente año. Algún amigo gerente de un hotel alguna vez confió que la negociación del contrato colectivo anual se iban algunos millones de pesos.

Es común pensar que el negocio del sindicato y sus dirigentes se halla en el cobro y administración de las cuotas sindicales. Ese es un gasto corriente presupuestado año por año por un sindicato en forma. Tienen sueldos, pago de nóminas y se imponen topes de gastos diversos, viáticos, de representación, apoyos solidarios a socios, otros. Del gasto presupuestal, casi nadie esconde el informe y tampoco se le niega a un trabajador. Transparentar este gasto, es la forma más socorrida y recomendada para ganar legitimidad y el respeto de los representados.

AMLO ha prometido trabajar en base a una propuesta de construir una república austera. Ha dicho que su prioridad es y será defender el interés del pueblo. Y si nadie estará por encima de los ciudadanos, en el entendido que el trabajador es uno del pueblo, deberá ser la prioridad número uno del presidente de la república (ahora electo) y lo estará por encima de su empresa.

La futura secretaria del trabajo de AMLO no dijo que desaparecerán los sindicatos. Es insensato suponer siquiera que un sindicato por sí mismo es dañino. No. En contra de lo que cualquier chairo sostenga defender, impulsar y consolidar un sindicato no es mala idea. Es el primer muro de defensa de un trabajador de una empresa pública o privada.

Frente a los empresarios y frente a cualquier organismo descentralizado o autónomo, dependencia de gobierno en sus tres niveles, el sindicato defenderá los salarios y todos los derechos. Cuando el sindicato defiende al trabajador todos los derechos estarán bien salvaguardados e inclusive, se plasma en mejores condiciones laborales.

En algún momento de la vida política del país, el Partido Revolucionario Institucional incorporó a los sindicatos. El corporativismo fue uno de las estructuras que facilitó larga vida al PRI. Ahí está una respuesta -añadida al grosero enriquecimiento de los líderes sindicalistas- del odio y repudio engendrado en muchas personas contra los sindicatos.

Yerena Zambrano se hizo en un sindicato de trabajadores gastro-hoteleros, la sección 92, afiliado a la CTM. De ahí dio el salto hasta apoderarse de la federación regional y no descansó hasta apropiarse de la Federación de Trabajadores de Jalisco, la FTJ-CTM. Antes de él, todos los dirigentes estatales iban de la diputación local a la diputación federal, a la senaduría y luego volvían a recorrer el mismo camino. En esas anda, Don Rafa. Ahora tiene a su alcance la dirigencia nacional.

El erigirse en actores políticos y privilegiar intereses políticos a la defensa de los intereses laborales de sus representados, los sindicatos se ganaron a pulso el rechazo de buena parte de los mexicanos. Por encima de eso presumieron la grotesca vía de su enriquecimiento. Muchos sindicalistas ganaron con la cuota de sus sindicatos al partido poder e impunidad. No es gratuita la diputación federal ni la anterior senaduría de Rafael Yerena.

Observadores de la política que gustan hacerse notar asumen que la cura de todos los males del país está en erradicar a los sindicalistas. Tienen razón en parte, pero no cuando proponen desaparecer de un plumazo al sindicato. Ignoran que el sindicato es una forma de asociación del trabajador sin fines de lucro. Es un derecho y un beneficio justamente para la clase más desprotegida. El gobierno debe erigirse en un garante para el cumplimiento de la ley. Si el dirigente no cumple, no será el gobierno, serán los socios del sindicato quienes quiten y pongan a su dirigente.

Sí, es impostergable ir en contra de los malos líderes. Constituir un sindicato es un buen momento para poner alto al “sindicato blanco”. En la toma de nota pudiera establecerse barreras insalvables para quien intenta eludir la responsabilidad madre del sindicato: la defensa del trabajador.

Así como se propone de ir casa por casa al momento de incorporar a los programas sociales a los más necesitados, que también se pida el voto y firma de cada trabajador en los documentos de acuerdo del nuevo contrato colectivo de trabajo. Habrá formas de eludir negociaciones en lo oscurito y cerrar sus entraditas a los millonarios líderes obreros. Se trata de hacer todo en beneficio del trabajador, nuevas leyes y nuevas reglas. Al final, el sindicato regresará a lo suyo, en un árbitro que vigile el cumplimiento de las leyes del trabajo y la seguridad social de los trabajadores.

Revolcadero

Semanas atrás citamos que los amantes de lo ajeno tenían como suyo buena parte de Mezcales y que en sus mejores “clientes” son empleados de grandes empresas ubicadas por el bulevard Riviera Nayarit. El jueves de la semana pasada reventaron una camioneta Xtrail y una semana antes golpearon a martillazos un automóvil último modelo. Estas dos unidades estaban estacionadas en las inmediaciones de la agencia Nissan a cuyos talleres también se han metido a robar y varios de sus empleados ya padecieron del robo de sus autos. El viernes cristalearon un auto sedan y la camioneta de otro empleado. En tres meses cinco trabajadores de la Nissan han sido víctimas de la delincuencia. ¿Y la Policía Municipal? Quién sabe qué o a quién cuidan porque no se ven por Mezcales haciendo ronda preventiva. Se alegraron cuando supieron que el capitán Sergio Dávila había aceptado tomar las riendas de la policía.****** Retomando novedades de Bahía de Banderas, parece que la Fiscalía del Estado se tomó con seriedad el caso de Salvador “Chavita” Macías y empiezan a surgir detalles que en un momento pudiera desprenderse responsabilidad de otros funcionarios incluyendo la regidora Nilda Minjarez. Ya entre los cuatro detenidos está un hermano de la regidora. Los Minjarez tienen parentesco con Chavita “el desaparecido”. El diputado local, Ismael “Maylo” Duñalds, publicó ayer en redes sociales que el Congreso del estado puede intervenir al momento de haber un juicio político y con pruebas sólidas inhabilitar al acusado hasta con 20 años para ejercer un cargo público. En Nayarit la pasada legislatura eliminó el fuero de inmunidad que antes brindaba cierta protección a un regidor. Es decir, la Fiscalía puede fincar responsabilidad penal en cualquier momento contra Nilda Minjarez. Y si tiene culpa, si usó su cargo para ordenar la detención y participar en la desaparición de “Chavita” Macías,  que con ella también se haga justicia.

 

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