El recuento de los daños de ganadores y perdedores de la elección

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz /

Más allá del cuadro estadístico y exponer números duros y precisos del resultado de la elección y correr el riesgo de cansar a nuestros dos o tres lectores con la reiteración de cantar ganadores y perdedores, nos resulta de sumo interés dar el paso a la revisión y reflexión de las causales de los resultados, las razones de la victoria de unos y la derrota de otros.

Naturalmente, Morena y su militancia tienen permitido prolongar su éxtasis triunfalista. Ese no es el caso de Puerto Vallarta ni de Jalisco, en donde muchos morenos se relamen la herida fruto de su incapacidad de saber subirse a gran ola nacional lopezobradorista y aunque de a muertito nadar y ganar.

Sin duda los partidos Acción Nacional y al Revolucionario Institucional, también el Partido de la Revolución Democrática, son los grandes derrotados. Son los dos primeros en hacer punta con la exigencia de influyente sectores de refundar o renovar a su partido. Se dejó escuchar el clamor de cambiar a sus dirigentes.

Como respuesta, se escuchó en el PRI un “sí a la autocrítica, no a la carroñería”.

Sin duda, los partidos políticos asumirán la responsabilidad y entrarán a una profunda etapa de reconfiguración de sus cuadros y, ¿porque no? hasta van a explorar la posibilidad de reconstruirse desde sus bases y desde el cambio de nombre.  El PRI por ejemplo, es una marca que parece haberse agotado. El rechazo de la sociedad saltó la raya de lo permitido y ahí se discutirá la desaparición de partido y desde sus cenizas renacer con nuevos principios y propuestas.

Las primeras escaramuzas vistas a distancia se repiten acá. Esa es una de las múltiples razones por las que determinado partido se agenció tantos votos como para sentir la derrota a cuestas. No como negar en Puerto Vallarta que en el PRI se reconfiguraron grupos internos y todos se debilitaron atrapados en la ola del descrédito de la marca. El tricolor sufrió la pérdida hormiga de cientos de militantes. A nadie se le dio importancia porque muchos de ellos cargaron también con la mala fama pública del partido y el rechazo de los electores. ¿Nombres? Resulta irrelevante. Pero solo como un único ejemplo, está “Pancho el Chuletas” que como las chachas, se fue del PRI para regresar a presumir que era el alquimista y asesor de Toño Pinto y que él haría ganar a Ramón “el mochilas” Guerrero. Lo que es la vida, ahora en el war room mochilista afirman que cuando “el chuletas” llegó perdieron votos.

Es mucho culpar a Pancho “el chuletas” de la desgracia de Guerrero Martínez. Ni le arrimó ni le hizo perder votos al candidato del Movimiento Ciudadano derrotado en la elección por la diputación federal. NI siquiera demostró valor para presentarse en “sociedad” con su nombre real. En las redes sociales se dice llamar “esteban hernández”. Su nombre Francisco Hernández Ramos. Allá por mayo de 2016 platicó a todos de su renuncia al PRI. Buscó y pidió chamba en el gobierno municipal, no hubo espacio, y se fue a abrazar la causa mochilista.

Ramón Guerrero perdió al quemar sus naves repitiendo el mismo discurso, siempre en contra del PRI y en contra de César Abarca Gutiérrez. No era necesario gastar todo el arsenal disparando contra un partido destruido desde antes por la sociedad. Los asesores del “mochilas” jamás advirtieron que se venía sobre ellos la ola morena. No reajustaron sus estrategias y permitieron el crecimiento de la menudita maestra de primaria, la única candidata morena en ganar acá.

Si bien, nuestros amigos involucrados en la campaña de César Abarca nos han expresado abiertamente la existencia de priistas que “traicionaron” la causa tricolor. Pero por hoy, vamos a reservarnos el caso de Abarca y el PRI.

De las tres candidaturas “locales”, por llamarlas así (diputación federal, local y presidencia municipal) ya decíamos que el único perdedor del MC es Ramón Guerrero. En algún momento del conteo preeliminar se consideró que Luis Ernesto Munguía González corría riesgo de perder ante el moreno Bruno Blancas Andrade. Ya concluido el cómputo distrital, sumó 1,500 votos arriba del moreno.

El resultado de la elección local tiene una sola lectura para Luis Munguía: ganó, si, y contra la ola morena; pero la ola invertida antimochilista casi le cuesta la diputación. Es decir, podemos considerar que la famosa por juncal guapura que le atribuyen a Munguía, “el Peña Nieto vallartense”, le significó algunos votos y aunados estos a los positivos efectos Enrique Alfaro y Arturo Dávalos, le dieron la ayudadita de 1,500 papeletas con las que se impuso al no menos infumable Bruno Blancas.

Munguía y sus reflexiones concluirán que hubo una gran pérdida de simpatías, de votos pues, producto de la “sociedad” con Ramón Guerrero. No está sordo ni ciego como para no escuchar videos donde se grabaron expresiones de rechazo a su aliado. El día del cierre de campaña en La Lija, mientras Enrique Alfaro arropaba a “el mochilas”,  a un lado del autor estaba un señor de edad, gritando improperios; abandonó el lugar en ese momento diciendo que ya tampoco votaría por Alfaro. No le perdonó a Alfaro el apapacho al de Ayutla, aquella noche que en un evento naranja, se escucharon abucheos para uno de sus candidatos.

A media campaña consignamos que Ramón Guerrero era entre todos los candidatos, quien más simpatizantes tenía en Las Palmas. Era cierto. Sin embargo, en la segunda parte de la campaña ocurrió algo extraño. Luego se sabría que los operadores mochilistas habían traicionado al político de Ayutla. Se fueron a Morena. Fue cuando apuntamos que Lorena Jiménez registraba un crecimiento y que “el mochilas” se estancaba. Todo eso en la última semana de mayo.

A la ola morena, contra la que no pudo maniobrar Guerrero para detenerla se le sumó las traiciones de sus promotores. Supimos que Víctor Manuel Aréchiga, “el cachis”, también estaba en proceso de deslinde. Tarde pero entendió el muchacho de Ixtapa que  Ramón Guerrero lo usó para sus fines personales y que con el de Ayutla no había futuro.

En Las Palmas, Oscar Ávalos Bernal abandonó la causa mochilista para apoyar a Laurel Carrillo. Jamás quiso integrarse al equipo de Dávalos. Le juró amor total a Guerrero y acabó por traicionarlo. El domingo no hubo nadie en Las Palmas acarreando simpatizantes mochilistas a las casillas. “el canitas” y todos los suyos, los ejidatarios también, operaron para Morena. A él ayudaron dos o tres decenas de empleados municipales. A ellos les consiguió “el canas” la chambita.

Jorge Pérez Esquivel, es el subdelegado que traicionó a Guerrero y al MC. Es medio hermano del delegado, Erick Peña Valdez. Ramona y Susi, dos empleadas de la delegación también se le voltearon a los naranjas. Ahí hubo la influencia del subdelegado. Éste, es parte del grupo. Preguntamos de la posición del delegado Erick Peña y nos aseguraron que él y sus otros tres hermanos, entre ellos “el doro”, se mantuvieron leales a Dávalos.

Entonces, Puerto Vallarta y todo el estado fue inmune a la ola morena y el MC se impuso. Hubo otros factores los que armaron una barrera antimorena. La derrota de “el mochilas” se fincó desde su error de retar al davalismo. De ahí, la imagen de Guerrero quedó por los suelos en buena medida porque los vallartenses cerraron filas en respaldo al ingeniero. César Abarca no pudo maquillar el rostro de su partido y enredado con “el mochilas”, ninguno de estos atisbó el rebase de Lorena Jiménez.

¿Entonces, porque no ganó Morena la alcaldía? Primero, el abanderado del MC empezó la carrera con el hándicap de tener ya una campaña, la del 2015, y dos años y medio “administrando” un presupuesto trianual superior a los tres mil millones de pesos. De algo sirvió “gastar” ese dinero. La razón dos, Morena impuso al peor de sus aspirantes, a la química Laurel Carrillo Ventura. También fue un infame designación postular a Bruno Blancas. De no cometer el error en la designación de sus candidatos quizá hubiesen tenido oportunidad de ganar. Laurel Carrillo anda tan desubicada y tan mal asesorada, que con una diferencia cercana a los 20 mil votos debajo de Dávalos la han hecho creer que ella ganó y hubo fraude. Su equipo de campaña, operadores y asesores, incluyendo “asesores de prensa”, le aplicaron la clásica “novatada”. Y que todo por sacarle dinero.

Revolcadero

El Consejo Municipal electoral de Instituto Electoral de Participación Ciudadano ya concluyó el cómputo de las 330 casillas. De éste resultado podemos destacar que Arturo Dávalos del MC ganó su reelección con un gran total de 49 mil 269 votos. Muy, pero muy lejos, con apenas 30 mil 862 sufragios, se quedó Laurel Carrillo de Morena. El Partido Revolucionario Institucional se agenció 8 mil 215 votos en tanto el Partido Acción Nacional obtuvo 5 mil 427. El PRD y su desconocido abanderado, Hernán Carmona, con sus mil 22 papeletas, reconfirma su pobre presencia en Puerto Vallarta. Nueva Alianza, que postuló al médico Heriberto Sánchez sumó 2 mil 105 votos y el Partido Verde Ecologista, más abajo con solo mil 720 votitos. Tres independientes alcanzaron la fabulosa suma del millar de papeletas: Luis Alberro Alcaraz 1,622, José Francisco “el pepe” Martínez Gil y Máximo Martínez Aguirre 1 303 votos. Luis Fernando Sánchez Robles y “el mariachi”, Francisco Romero García, son los coleros con respectivamente 846 y 437 sufragios. No vemos materia, ni evidencias ni razones como para que Morena alegue le robaron la elección. Hay una diferencia de 18 mil 407 votos. ******* Es el Consejo local del distrito donde la están haciendo cardiaca. Las presiones recaen en la figura de su consejero presidente, Ricardo Galván. Ha habido ciertos titubeos que son interpretados como evidencias en quienes creen que hubo fraude. Pero ya Luis Ernesto Munguía González puede dormir tranquilo. Con casi nada de paquetes electorales por contar, le saca una ventaja de 2,500 votos a Bruno Blancas. Se esperaba concluir el cómputo la misma noche de este viernes. Pero los morenos pretenden plantear la apertura de paquetes y recuento de votos.******* Nos afirman que a Laurel Carrillo Ventura ya casi la convencen de haber sido ella quien ganó y que el MC con la supuesta complicidad, de los consejeros ciudadanos, le robaron la elección. Desde hace 15 años no había una diferencia proporcional tan marcada entre el ganador de la alcaldía y el segundo lugar. Y para decirlo más claro, jamás nadie en Puerto Vallarta le sacó más de 18 mil votos de ventaja a su segundo competidor. En tres décadas, solo Fernando González Corona, en 1995, y Gustavo González Villaseñor, en 2003, lograron sacar una ventaja equiparable a la que Arturo Dávalos le sacó a Laurel Carrillo. No alcanza el dinero para “comprar” tantos votos.****** Ah, y también le jalan los hilos al “independiente”, Pepe Martínez, y casi lo convencen de a él haberle robado “votos” y arrebatarle la regiduría. Morena registró representantes en todas las casillas, por lo menos así presumieron, y éstos cuidaron los votos morenos. Pepe no registró representantes. ¿Porque? Porque no halló quien le ayudara. Nos gusta para que el Pepe Martínez, y también a Laurel, estén pagando la novatada y aquí los ganones son sus dizque “asesores”.

 

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