¿‘Guerra sucia’ o patadas de ahogado?

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz /

A tres semanas de concluir las campañas electorales, buena parte de los electores vallartenses ya definieron el sentido de su voto. Por ese mínimo de indecisos, se asomarán con mayor virulencia aquellos candidatos con la aspiración viva de ganar, o la elección, una diputación o alguna regiduría.

Son elecciones concurrentes. La presidencia de la república, la gubernatura y la presidencia municipal ya son elecciones resueltas. Andrés Manuel López Obrador será el sucesor de Enrique Peña Nieto; Enrique Alfaro será el próximo gobernador de Jalisco; Arturo Dávalos Peña será reelecto.

El elector es plural. Se inclina mayoritariamente por tres colores partidistas en sus tres decisiones más importantes. Para guiar los destinos del país, muestra claras tendencias por el Movimiento de Regeneración Nacional, Morena. Para gobernador, gusta del color naranja, Alfaro del Movimiento Ciudadano. En Puerto Vallarta Arturo Dávalos se colocó desde el primer día de campaña en la punta de las preferencias y ya es inalcanzable.

¿Qué podemos esperar en las siguientes tres semanas de campaña? Si, lo que hemos visto intensificarse en los días anteriores, el arrecio de lo que todos llaman guerra sucia. Es la estrategia detestable y repudiada por todos pero literalmente a la que todos gustan socorrer para hacer tropezar al adversario.

No estamos seguros de que en realidad esa guerra sucia enlode las campañas. No hallamos nada extraordinario y nos resultan tan común lo visto en esta campaña que las propias denuncias ya interpuestas no van a prosperar. Quienes se quedaron sin argumentos en el debate, blasfeman, agreden, insultan. No les queda de otra.

En estos días se puede ver un video grabado por el candidato a la diputación federal del MC, Ramón Guerrero Martínez en donde amenaza con presentar una denuncia contra quienes resulten responsables de difundir un primer video en su contra.

El motejado como “el mochilas” es el villano favorito de los vallartenses. De él abundan en las redes sociales videos en donde se recopilan sus pecadillos. Hay una antología cuidadosamente narrada en los cuales se enumeran hechos o acciones atribuibles a él.

¿Los videos es guerra sucia? ¿Son lícitos? Tal vez. Sin embargo, no será fácil se tipifiquen como tal y algún fiscal elector concluye fincando responsabilidades. Eso de señalar como presuntos responsables, al Seapal, a la Unirse, a priistas, más bien suena a una frase electoral. A Ramón Guerrero le ha funcionado el discurso antipriistas.

No asombra eso de la guerra sucia porque esos videítos a lo sumo toman y organizan en un trabajo propagandístico memorias públicas, listados de las herencias que a su paso ha dejado Ramón Guerrero. No necesariamente él a título personal vendió bienes municipales pero por ser él depositario de la custodia de tales bienes, suena normal que se le atribuya toda la responsabilidad del proceso de desincorporación y el final mercadeo de dichos bienes patrimoniales.

Ramón Guerrero no está en posición de negar que él desde su posición de presidente municipal tomó decisiones y una es el muy sentido reclamo los vallartenses. Los de la clase política gustan repetir que en todas sus decisiones, aun cuando es equívoco, el pueblo tiene razón. Bajo esa premisa, si el pueblo acusa al “mochilas”, debemos entender que tiene razón. Más allá de ahí, si ya decidió y votará en contra de Ramón Guerrero, démosle la razón al pueblo.

No queda claro qué es la guerra sucia. Los seguidores de Ramón Guerrero también muestran sus manos sucias. De su lado se han originado auténticas infundios, insultos y bravatas. El juicio es el mismo. Nada debe asombrarnos y todo queda en la perfecta lectura de tratarse esto de una campaña electoral. Total, que mañana vamos a ver estampas de los naranjas enmmochilados rindiéndole culto a quienes hoy combaten. Acordémonos como las tribus mochilistas, azuzados por el de Ayutla, se referían de Arturo Dávalos. Peleaban las candidaturas del MC. Debemos decirlo en plural. Hoy andan de la mano. Unos necesitan del otro.

Hace una semana, el candidato independiente a la alcaldía Luis Alberto Alcaraz López señaló a su adversaria de Morena, Laurel Carrillo Ventura, de lo mismo, de guerra sucia. No es la primera vez que asocian a los morenos de enlodar las campañas en la ciudad. En el team morena merodean caníbales de la política y de ellos se ha rodeado la química Carrillo. A los independientes, Laurel Carrillo les disputa su bonche de votos. No son muchos pero ella está convencido que son votos suyos y los puede sumar a su causa. Sus operadores la han convencido de que tiene apoyo popular y capital suficiente para ganarle a Dávalos. En realidad, la Carrillo mantiene franca disputa por las posiciones 2, 3 y 4. Su contienda real es contra el priista, Roberto González Gutiérrez y el panista, Saúl López Orozco.

Hemos elogiado en este espacio la cordura en el equipo del Partido Acción Nacional. No se han manchado con les heces de los morenos, priistas, ni naranjas. Su mensaje se enfoca a los electores y nos presumen que van bien. Quienes no conocían al candidato nos dicen que los ha sorprendido. Es un fenómeno totalmente impuesto respecto a Laurel Carrillo. De la dama nos han comentado lo manipulable que es y que le sienta bien el aliento belicoso.

La alta competencia le atiza a la guerra sucia. Ramón Guerrero se siente zopiloteado. Sus adversarios, los priistas,  lo tienen a “tiro de 22” y eso es síntoma de que no lo dejarán en paz en estas tres semanas de campaña. Al fin y al cabo así se hace campaña en nuestros días. Guerrero ya se hizo viejo en eso de hacer campañas y con éste tipo de políticos, está garantizado que muchos pecadillos le hallarán.

Entonces, lo llamado guerra sucia no tiene ni color ni sello partidista. Se recurre a lo que hay y lo resienten los que en su haber tienen sus cadáveres en el closet. Los simpatizantes de uno y otro también se dan gallo en esa guerra. Los aludidos, unos festinan y hasta alientan a sus simpatizantes tirar las pedradas. Pero no, esta guerra sucia no desborda pasiones. Solo bordea los límites de la legalidad. Hasta ahí. Y no, el que no quiere ver fantasmas que no salga de noche ni se apunte para la siguiente.

Revolcadero

El martes pasado unos amigos nos hablaron para invitarnos a su casa una plática. Habían recibido la visita del candidato a la alcaldía del Movimiento Ciudadano, Arturo Dávalos Peña. A esa casa solo panistas en campaña entraron. Son pues militantes del Partido Acción Nacional. Ya entrada la tarde, la charla alrededor de la mesa era nutrida. En el mejor de los ánimos confiaron la intención de dos de sus seis votos: Arturo Dávalos y César Abarca Gutiérrez. Son panistas pero no contemplan votar por Ramón Guerrero ni por Saúl López Orozco. Tampoco por Luis Munguía aunque de ese voto se guardaron sus reservas. No por él, por a cuál candidato darán ese voto. Violeta Becerra, también del PRI es una opción.****** Esta semana, un candidato nos platicó que entre el panismo local hay todavía mucha confusión. No saben que Ramón Guerrero Martínez es su candidato la diputación federal. Al principio de la campaña federal, los militantes de ese partido acordaron no hacer campaña para “el mochilas”. El panismo fiel repudia al de Ayutla. Han cumplido su palabra. Sin embargo, esos panistas tampoco han hecho contracampaña. Se incluye no tocar el tema de la coalición federal que en automático cada boleta para diputado federal se computará para Ramón Guerrero. “Saben que Ramón Guerrero es tu candidato”, se preguntó a los brigadistas. Dijeron que no. No sería mala estrategia de los candidatos del PRI, del PAN, de Morena, de los demás, aprovechar estas tres semanas informar que el voto azul para diputado federal se contará a favor de Ramón Guerrero.****** Hoy elegimos un boletín de prensa en donde Violeta Becerra da cuenta de cómo la fue en sus visitas a Las Juntas y Los Veranos, Llano Grande y Los Jacales. Es la candidata del PRI a la diputación local. Destaca que su plataforma de trabajo “se ha nutrido rumbo al Congreso de Jalisco, toda vez que ha palpado de primera mano las necesidades de la gente”. Las muestras de aprecio a su persona y a su proyecto político no se hicieron esperar en la visita a dichas comunidades de la costa norte. En Llano Grande acompañó al candidato a la alcaldía, Azael Mendoza Sahagún y pudieron reunir más de 200 habitantes del poblado.

 

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