La visita de Meade y las mismas Viejas prácticas del PRI

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz /

A Doña Licha Gómez, a sus 75 años, los encargados del módulo de Sedesol le dijeron que acudiera al evento de José Antonio Meade porque éste iba a aumentar el apoyo. Se sintió obligada y desde Las Palmas a media mañana de viernes hizo el viaje hasta hallar un lugar en el Centro de Convenciones.

Doña Licha no era la única. En el trayecto y en la sede del evento se vio rodeada de muchos de su edad y se sintió más cómoda.

Una semana antes los “operadores” de los programas de apoyo popular, basificados en el módulo instalado en las antes instalaciones del DIF municipal, contactaron a los adultos mayores beneficiarios del programa Prospera. Por las vías oficiales los llamaron a presentarse a las oficinas atrás de La Aurora, a espaldas del Sam’s. Era obligatorio pues debían cumplir con la llamada “prueba de la vida”, misma que consiste en dejar constancia física ante el funcionario federal. Uno a uno desfiló en el módulo y nadie se asombró con la solicitud que de buena manera les dijeron, de acudir el viernes primero de junio a conocer a Meade Kuribreña.

El candidato a la presidencia de la república del Partido Revolucionario Institucional es apenas el segundo de los cuatro. Ya no se incluye Margarita Zavala.

Meade vino a Puerto Vallarta, y también a Bahía de Banderas con una diferencia de diez días respecto a Andrés Manuel López Obrador. Representa al partido político que por siete décadas dominó el poder público político del país, al PRI y a cuyos militantes se les atribuye ser los creadores de cuantas “artes” malas se aplican en una campaña electoral. Las “operaciones” carrusel, ratones locos, tamales, toda clase de tretas y chanchullos se asume son de autoría tricolor. En realidad, todo eso pasó luego a ser una práctica ejercida por los demás partidos. Ahí está en Morena, el impresentable Manuel Bartlett Díaz, el autor de “la caída del sistema” de 1988, en Morena. Los panistas perfeccionaron las mismas artes en las pasadas dos décadas.

La coacción de los adultos mayores de Puerto Vallarta para hacerlos salir de sus casas en una mañana de un calor insoportable es una práctica literalmente centenaria. “Administrar” recursos de programas sociales permite con asombrosa facilidad al partido en el poder perpetuarse en el poder. El ejemplo está en la Ciudad de México, antes Distrito Federal, cuya cuota clientelar del PRD se basó precisamente en el gasto de su presupuesto social en las clases paupérrimas. El PRD va a perder la Ciudad de México pero no caerá ante sus adversarios naturales, el PRI o el PAN, sino frente a una facción desprendida de ellos, la Morena de López Obrador.

El corporativismo es parte de lo que identifica al PRI y tratan de muchas formas emular los demás partidos. Por ahí se dio a conocer el oficio firmado por el secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria Gastronómica, Hotelera, Similares y Conexos, Sección 26, Lauro López Arrizon notificando la obligatoriedad de asistir a su asamblea General Ordinaria. Los citó a la misma hora y en el mismo lugar, la plaza pública de El Porvenir, en donde estaría el candidato presidencial del PRI. Los empleados del desarrollo Marival de Nuevo Vallarta, Rancho Banderas, Marina Fiesta, restaurante La Cruz de Huanacaxtle, son parte del inventariado sindical de la sección 26 del sindicato gastrohotelero que dirige López Arrizón.

Todavía en mayúsculas los emplaza, “en una sola reunión”. Y en el orden del día, solo un asunto: “mensaje de nuestro candidato a la presidencia de la república, José Antonio Meade”.

El escrito de marras no amenaza con la automática sanción ni penas ni multas. No es necesario. En cualquier sindicato lo normal es aplicar sanciones económicas por ausencia no justificada. Asistir a un acto político es obligatorio por estatutos y es raro que algún sindicalizado escape a una  multa de varios cientos de pesos.

Cuando aquella visita del martes 22 de mayo de AMLO, se revivió la polémica por los clásicos acarreos. Los morenos fueron pillados al momento de hacerse público un listado en donde aparecieron nombres de responsables del acarreo. Hubo sitios precisos donde estarían los camiones para transportar a los seguidores del tabasqueño. Los priistas casi se animan a ir a denunciarlos por el plagio. Todos se burlaron de los morenos apenas atinaron a refritear la argumentación que en su momento hacía el PAN, la del “no es acarreo, es facilitarles el trasporte.

El acarreo es una copia de las artes electorales de la que nadie escapa. La “ayuda de transporte” es solo el adorno justificativo de una estrategia inmoral, en algunos casos, un abuso cuyo agraviado es el desprotegido, familias en situación de alta pobreza, los que en efecto, ven dentro de ese camión una torta y agua que mitiga el hambre de un día y se ahorran el gasto del día.

Ricardo Anaya probablemente no tenga planes ni agenda para venir a Puerto Vallarta ni a Bahía de Banderas. No le es atractivo visitar los municipios conurbados por sentir no tener candidato que lo anime. Los vecinos no se juegan la alcaldía y a Héctor Paniagua lo ven distante y además, Anaya ya le dio ánimos en su visita a Tepic esta misma semana. Sin embargo, si Anaya aviene a Puerto Vallarta, o a  cualquier poblado de Bahía de Banderas, llena la plaza. Los panistas vallartenses hace mucho se especializaron en estas tareas y ni se diga de los neopanistas del otro lado del río Ameca. Más bien, Anaya no viene porque en Puerto Vallarta sus expectativas de ganar la alcaldía son bajas.

Nadie sabe si Jaime Rodríguez “el bronco” tiene en su mira venir a esta región. Es más, no se conoce tenga acá algún representante, un promotor de su proyecto que le ayude en su campaña. Y si viene seguramente tendrá asistentes en su auditorio.

De la visita de López Obrador no rescatamos su discurso porque nada nuevo dijo cuando habló en el malecón. Nada prometió a los vallartenses. Alguna mentira pudo haber dicho, como que mandaría dinero a ampliar la carretera costera, apurarle a la nueva autopista a Jala, meterle más dinero a la terminal marítima, hacer realidad el parque temático en todo lo que es la zona protegida del Estero El Salado. No. Nomás dijo que va a ganar y les pidió votar por todos los morenos. Dicen que ni siquiera les trajo torta y en las viejas costumbres candidato que no trae torta bajo su brazo no sirve. Total, que reclamaron hasta no haber llenado el malecón.

Meade llenó el Centro Internacional de Convenciones. La clase priista local le cumplió y se les ingenió para adornar el escenario. A un lujoso salón de hotel, se llevaron a la clase alta, a empresarios, hoteleros, restauranteros. Por si alguien se había olvidado que en una campaña no hay clases sociales.

AMLO también llenó el escenario. Eso pregonaron los organizadores y les vamos a creer. Pero los eventos del PRI no fueron menores. Que a obrador y a Meade les llevaron acarreados? Eso es lo de menos. Más allá de las visitas de esos presidenciales, a un mes de la elección, nada influye con esas visitas. Los votantes locales ya decidieron por quién votar. AMLO va a ser presidente de la república. Los candidatos del MC ganarán en Jalisco. El frentista neopanista, Héctor Paniagua Salazar resistirá los embates morenos y emergerá victorioso de la lucha por la diputación en el sur de Nayarit. Los priistas serán borrados. Pero resucitarán de sus cenizas. Que de eso nadie tenga dudas.

Revolcadero

Hacía ya mucho tiempo que no se dejaba ver por Puerto Vallarta Ramiro Hernández García. Preguntó por su amigo Máximo Martínez Aguirre. Nomás por preguntar porque no eran ganas de morirse si no daba el saludo al candidato independiente a la alcaldía. Máximo Martínez era el candidato suplente a la diputación federal por el viejo distrito electoral con cabecera en Ameca, del cual Puerto Vallarta fue parte hasta aquella reforma redistrital de mediados de la década de los 90, la que trajo a este puerto la sede distrital. Cuando Ramiro fue designado subsecretario de pesca, Máximo se pudo sentar en una curul de San Lázaro y nos puede presumir hasta ahora haber sido uno de los pocos vallartenses en ser diputado federal. Quiso ser por dos décadas candidato del PRI a alcalde, se cansó de pedir la oportunidad, y renunció para cumplir su sueño, al menos el de ser candidato. ****** Vaya, el subdelegado municipal de Las Palmas, Jorge Pérez anda gritando hasta por los cerros que votará en contra de todos los candidatos del Movimiento Ciudadano. Que ni por Arturo Dávalos votará. Que los traicionará en venganza porque le corrieron a uno de sus hijos de la nómina municipal. Los amigos de Las Palmas nos platican que si el muchacho está muy enojado pues que renuncie por dignidad también a ese chequecito de subdelegado. Se nota que le gusta el hueso pues ya está por sumar seis años de ser subdelegado y a juicio de los palmeños no ha hecho nada que valga la pena por su comunidad. El mayor mérito de este personaje es haberle agarrado el modito al delegado Erick Peña, y no le costó mucho esfuerzo por una razón: son hermanos. Así, nada de raro tiene que lo señalen de cometer pecadillos tan “normales” como pasarle charola a todo tipo de comerciantes ambulantes de aquel poblado y se incluyen la cuota a puesteros de las fiestas patronales de cada año. Nos presumen que también un día sí y otro también le gusta “ordeñar” gasolina de los vehículos oficiales.****** Y allá por los rumbos de El Pitillal, el que anda blofeando es el candidato suplente a regidor por el Movimiento Ciudadano, Sergio “el rayo” Rodríguez Zavala. Que a todo mundo presume que ya tiene más de 60 hojas de “promovidos”. No sabemos de cuantos “promovidos” conste cada hoja pero “más de 60”, es algo indeterminado, que puede ser 70, 100, mil, dos mil hojas. De “promovidos” vamos a entender que son nombres de potenciales electores, todos votos seguros para el MC. Si nosotros no le creemos al famoso “rayo” ni es necesario preguntarle a los morenos, a los priistas, para saber qué opinan. Nadie le creerá.

 

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