Las denuncias de los dos debates

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CONTEXTOS…

Por Gerardo Sandoval Ortiz /

En el debate dominical de candidatos al gobierno del estado, el momento de mayor interés fue cuando la abanderada de Nueva Alianza, Martha Rosa Araiza Soltero le recordó al “moreno”, Carlos Lomelí el sobreprecio de las medicinas que vende al gobierno estatal.

Dos días después, en el debate de los presidenciables, el candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador, en su obsesión por extirpar de raíz la corrupción en el gobierno federal, machacó que parte de ese mal es el lucro de los proveedores de medicinas al gobierno al vender a sobreprecios.

Sin proponérselo, López Obrador puso en el debate a su candidato al gobierno de Jalisco. Muchos jaliscienses pensaron en Lomelí y se acordaron con malicia de la acusación pública y el prejuicioso señalamiento de la abanderada azul turquesa en el debate en Lagos de Moreno.

Uno de los momentos estelares fueron aquellos pasos de Martha Rosa Araiza extendiendo sus manos y dando una cajita de medicina al doctor Carlos Lomelí simulando ser un “Omeprazol” y restregándole en su cara que lo vendía diez veces arriba de su precio normal. Solo al final de sus intervenciones, el candidato moreno se dio tiempo para responder a la dama. Son acusaciones injustas se quejó y predijo que un día de estos le sacarán la historia del submarino ruso con medicinas “que voy a estar esperando en Puerto Vallarta”.

El debate del domingo de Lagos y el del martes en Mérida pusieron fin a los debates organizados por los “réferis” electorales. Ninguno de los dos cumplió con las expectativas. Tampoco hubo confrontaciones, acusaciones, señalamientos, denuncias o golpes como para influir en las tendencias.

Aquí en Jalisco Enrique Alfaro Ramírez, del Movimiento Ciudadano, mantiene la fortaleza de su popularidad. Nada amenaza su victoria electoral. López Obrador se aproxima al primer domingo de julio y afina el discurso de un histórico triunfo.

Los candidatos de ambos debates reiteraron sus declaraciones triunfalistas. Los replican sus respectivos seguidores. En los debates a la mexicana, no hay derrotados. Sin embargo, el sentir de los jaliscienses se percibió desde la noche del domingo que la puntilla a Carlos Lomelí se lo aplicó la candidata turquesa, Araiza. El priista, Miguel Castro Reynoso nomás no figura. Alfaro eludió la confrontación con todos. Salvador Cosío Gaona no logra ganar simpatías. Al postulado por el Partido de la Revolución Democrática, Carlos Manuel Orozco Santillán, terco en reclamar el honor de ser el único candidato de izquierda pero su vasto legado de docente universitario es desdeñado por el electorado.

En Mérida, el encuentro de los presidenciables se convocó para un debate pero se asemejó a varias entrevistas colectivas. Por momentos, los roles estelares de la pantalla parecían ser de un guión escrito para los periodistas y no “el bronco”, “el ya sabes quién”, “Anaya el Canalla” ni “Pepe Mid”.

Los señores del Instituto Nacional Electoral habían dado manga ancha a los debatientes previo al momento de abrir hostilidades. Prometieron que los periodistas a erigirse como “réferis” no intervendrían si los candidatos se trenzaban en debates personales. Si eso ocurre, solo llamarán al orden, diría el presidente, Córdova.

Hasta antes del fin de semana, nada había como para darle interés al debate presidencial. Pero a la víspera del martes, José Antonio Meade y Ricardo Anaya reanudaron su duelo personal. El priista llamó “vulgar ladrón” al de naranja panista-perredista. Este le respondió en el mismo tono y animó a provocar el interés de los mexicanos. Se pronosticó una guerra en Mérida.

López Obrador los conminaría a desatemperarse. “Serénense” les pidió. Pero en el Museo del Mundo Maya, AMLO atrajo los misiles, los de Anaya, Meade y Jaime Rodríguez “el bronco”. El tabasqueño mordisqueaba y fruncía el ceño. Estaba molesto. Dijeron haber escuchado truenos de sus dientes. Faltó muy poco para reventarlo.

A rescatar la acusación de Ricardo Anaya a López Obrador cuando sacó a colación el puñado de obras asignadas sin licitación pública a la constructora Rioboó S.A de C.V.

La historia de Anaya apuntó a que López Obrador tiene a su constructor favorito en el empresario José María Rioboó. Cuando fue jefe del gobierno del Distrito Federal, le asigno obras por 170 millones de pesos. “No tiene sentido lo que planteas. Te digo que no. Yo no soy corrupto”, le reviró el candidato moreno.

-No es cierto, Andrés- lo apuró Anaya.

-No

-¿Si te muestro los contratos, renuncias a la candidatura?, lanzó el retó

-“No, no, no”- respondió López Obrador pidiendo respeto a su tiempo de réplica para rehuir el debate.

Anaya exhibiría una cartulina avisando que desde ese momento se podía consultar datos sobre las obras asignadas en el gobierno de Obrador al constructor Rioboó. Se pudo certificar que entre 2002 y 2005 se le adjudicaron cuatro obras por un total de 171 millones de pesos.

La información es cierta. También es cierto que adjudicar una obra pública no es por naturaleza propia un acto ilegal lo que tampoco se exime de ser cuestionable el proceso.

En otros momentos, Meade y “el bronco” se enfocaron en el tabasqueño. Era pronosticable que el candidato de Morena atrajera el golpeteo.

En los debates quedó demostrado que son una oportunidad preciosa para conocer los pecadillos deshonestos de candidatos. José Antonio Meade sorprendió a López Obrador cuando en dos o tres segundos, eludiendo un señalamiento de Anaya a él, reviró y con dedo índice le apuntó: “En el tema de Odebrecht, la pregunta no debería ser para mí, debería ser para Andrés Manuel, porque el socio de Odebrecht en México es de la familia de Jiménez Espriú”.

En el rostro de López Obrador se dibujó su ira.

El ingeniero Javier Jiménez Espriú fue mencionado cuando López Obrador anunció un primer paquete de quienes serían nombrados secretarios de su gabinete. En la página lopezobrador.org.mx, se menciona en el perfil de Jiménez Espriú “ha sido Presidente del Consejo de Administración de Turborreactores S.A. de C.V. y miembro de los Consejos de administración de Teléfonos de México S.A. de C.V., Banco Nacional de México, Compañía Mexicana de Aviación Aeronaves de México y del Grupo IDESA”.

La información también es cierta.

¿Qué es Grupo Idesa?

Es el socio filial de Odebrecht en México. Odebrecht es la firma brasileña acusada de dar millonarios sobornos, en dólares, a funcionarios gubernamentales de varios países. En México han señalado a altos funcionarios de Pemex de recibir millones de dólares. Los escándalos de la constructora han provocado la caída de un presidente peruano.

La información conocida indica que Idesa es una empresa fundada por su suegro pero que él no está involucrado sino su esposa. Idesa es socia de la empresa Braskem, la filial de Odebrecht en México; “(Mi esposa) tiene acciones pero yo no tengo ninguna relación con Odebvrecht” declaró a la revistas Expansión Jiménez Espriú.

En 2010, la firma Braskem Idesa, ganaron la licitación de la planta petroquímica Etileno XXI y se hicieron cargo de las etapas de ingeniería, aprovisionamiento y construcción, la cual se inauguró en junio del 2016. Lo que existe con Pemex es un millonario contrato en donde la empresa suministrará hasta por 30 años etano a la paraestatal. Se presume que, si López Obrador designa al ingeniero Espriú titular de la SCT incurrirá en conflicto de intereses.

Sin embargo, lo que Meade se guardó fue que él en su calidad de Secretario de Energía firmó los contratos con la empresa de la cual es socia mayoritaria su esposa y la dirigen sus sobrinos.

Revolcadero

Arturo Dávalos Peña ya anda en su etapa de cierres de campaña. Este miércoles 13 se metió a la plaza de Ixtapa en donde el regidor Eduardo Martínez Martínez y Zeferino Ramírez Colmenares se hicieron cargo de acarrear a los fieles declarados de la causa. El candidato suplente a regidor, Chéfero Ramírez, y que para mayores señas es uno de los cachorros de Nacho Ramírez, presume un día y al otro también, a sus nuevos reclutas naranjas. Desde el primer día de campaña se incorporó “el chibas” y esta semana, le puso la camiseta naranja, a “el chubasco Saracco”, quien es su padrino Chéfero y es padre del “chubas”. Lino Ortiz, uno de los dirigentes del ejido, ni cuenta se dio cuando le piratearon  al presidente del ejido Carlos “Serranito” Álvarez. Acuérdense que Lino Ortiz Muñoz es candidato a regidor pero por la planilla del PRI. Lino y “El chéfero” han ido juntos en las dos últimas elecciones del ejido Ixtapa y también compitieron en la misma planilla en las elecciones de Asociación local Ganadera****** Por cierto, el debate del domingo en Lagos de Morena, Enrique Alfaro cerró su participación presumiendo resultados de una encuesta que lo colocó 30 puntos por arriba del candidato que ocupa la segunda posición. Ese lugar lo da el sondeo al moreno Carlos Lomelí y poquito abajo coloca al priista Miguel Castro Reynoso. “Estamos muy cerca de hacer historia. El 1 de julio vamos a poder terminar un camino que iniciamos hace seis años, para demostrar que se puede derrotar a los partidos poderosos, que podemos luchar contra el sistema de corrupción e impunidad que ha tenido secuestrado a Jalisco durante tantos años”, cerró Alfaro su participación.****** Por cierto, también hubo avisos de denuncias en este tercero y último debate. En el primero había sido Enrique Alfaro, quien allá en Guadalajara sacó una memoria USB donde contenía información comprometedora del moreno Carlos Lomelí y que procedería penalmente contra el político y empresario farmacéutico. En el segundo debate, sería Lomelí que adelantó iba a responderla a Alfaro con otra denuncia penal. Y en Lagos de Morena este domingo, el panista Miguel Ángel Martínez dio su cerrojazo a los debates: “no con ruteador, no con USB”, pero que el lunes siguiente a tal hora, denunciaría a Carlos Lomelí por corrupción en la venta de medicinas a sobreprecio.

 

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